Palestina. EEUU hasta Trump. ( 1 ). Por Ramón Pedregal Casanova.

El acuerdo colonial adoptó el nombre de Sykes-Picot por el nombre de los negociadores de la firma, Mark Sykes y François Georges-Picot.

El acuerdo colonial adoptó el nombre de Sykes-Picot por el nombre de los negociadores de la firma, Mark Sykes y François Georges-Picot.

Los países que forman lo que hoy llamamos Oriente Medio, en 1889 fueron calificados por el virrey inglés de la India, lord Curzon, como “las piezas de un tablero de ajedrez sobre el que se juega el partido cuyo fin es la dominación mundial”. El mismo Curzon, cuando Alemania quedó derrotada en la 1ª Guerra Mundial declaró que los aliados contra los Imperios Centro Europeos habían llegado a ganar la guerra “navegando encima de una ola de petróleo”, haciendo alusión al cambio industrial producido por el uso del petróleo en sustitución del carbón y la madera para el funcionamiento de la maquinaria y, en el caso de la guerra en la mar, en los barcos de que disponían las potencias aliadas.

¿Y el gobierno de EE.UU qué había hecho?. En numerosas ocasiones la propaganda estadounidense ha dejado dicho que un acto de guerra de Alemania, un acontecimiento trágico, le empujó a la intervención. Un submarino alemán había hundido el trasatlántico “Lusitania”, fue el 7 de Mayo de 1915. Pero esa tragedia en la que murieron más de 1000 personas entre las que se encontraban 114 estadounidenses, no es cierto que le llevase a intervenir en la 1ª guerra. Han querido explicar su tardía intervención en base a que había muchas voces en contra de su entrada, pero más allá de que hubiese opiniones en contra, el retraso se debió a que la guerra estaba siendo para la industria estadounidense un negocio por abastecer y no a una sino a las dos partes enfrentadas. ¿Entonces qué es lo que decide al gran capital estadounidense a desembarcar su ejercito en Europa?. Lo que decide el salto a la guerra por parte de EE.UU el 2 de Abril de 1917, casi 2 años después del hundimiento del “Lusitania”, es el hecho de que la Revolución estaba a punto de triunfar en Rusia y, junto con los gobiernos imperiales de Francia e Inglaterra el de EE.UU temía que la Revolución social se extendiese por toda Europa. La mirada de la clase obrera de todo el mundo se había vuelto llena de esperanza a Rusia, y en algunas zonas del Imperio Alemán se habían producido levantamientos obreros y establecimiento de soviets de gobierno.

Es bien conocida la reacción inglesa ante lo que veía venir: Inglaterra se había adueñado de Irán, entonces la mayor fuente de petróleo, y ante la promesa de los bolcheviques de apoyar a la independencia iraní, maniobró para utilizar el territorio iraní, sobre todo en el norte, como base desde la que colaborar, tal como hacen hoy, con los ejércitos contrarrevolucionarios en la recién nacida Unión Soviética.

Por entonces EE.UU aún no era Imperio en la medida de Inglaterra y Francia, pero se había formado con los valores de un imperio; la colonización en masa de lo que se llamaría EE.UU había costado la eliminación de los pueblos indígenas, el robo a México de más de la mitad de su territorio, más de 2 millones de kilómetros cuadrados, entre 1846 y 1853, la invasión de Cuba y Filipinas y la expulsión de los colonos españoles, la apropiación de Puerto Rico, … bajo la premisa de haber alcanzado la tierra prometida y disponer de una superioridad moral que les daba derecho a la conquista.

Pero sus aspiraciones iban más allá de su entorno, para las nuevas conquistas debía competir con los Imperios inglés y francés. De ahí que mientras el presidente Woodrow Wilson llamaba la atención con su programa conocido como “los 14 puntos”, entre los que decía defender la autodeterninación de las naciones, además de no realizarlo en las naciones que ya había ocupado, con un golpe de Estado tiró el gobierno de Venezuela y puso a un tirano a su servicio, con el fin de disponer del petróleo de aquel país para abastecerse.

Pero el presidente Woodrow Wilson, -al que a pesar de lo expuesto, la propaganda del capitalismo estadounidense presenta como un hombre de buenos propósitos, entre otras cosas declaró que su gobierno estaba en manos de los bancos a los que calificó de ladrones- él mismo fue el que llevó adelante la creación de un aparato estatal dedicado a la propaganda estadounidense, formado por el Comité de Cooperación de Guerra y la Industria de Cine de América, Hollywood, -aún sufrimos ese aparato de propaganda el más grande del mundo, y el segundo mayor del Imperio después de su complejo industrial militar-. El modelo empleado, los medios cinematográficos creadores de la escuela propagandística, son los que luego copiaría la Alemania nazi.

Wilson, antes del final de la guerra ofició como promotor de acuerdos de paz entre la Entente y los Imperios Centrales, aunque apoyando a Francia, Inglaterra y Rusia zarista que buscaban, como EE.UU, el reparto de Oriente Medio debido a la riqueza petrolera y al lugar de paso para el desarrollo comercial. Como los acuerdos no llegaban, pues debían hacerse en base a la opresión, y la guerra continuaba desgastando a unos y otros, al tener delante la creciente amenaza de la caída del zarismo a manos de los revolucionarios, el gobierno norteamericano, tomó la decisión de lanzarse al final de la contienda europea, combatir al proletariado y ayudar a frenar el avance comunista.

La Revolución Soviética estaba triunfando, lo consiguió en el mes de Octubre de 1917. Un año más tarde, el 11 de Noviembre de 1918, se firmaría la paz. Habían frenado el avance comunista cercando a los soviets en Rusia.

El petróleo continuaba siendo el objeto de deseo de los imperios. Los capitalistas que habían ganado la guerra sabían la importancia que iba a tener para el futuro en el dominio del mundo. Por eso George Clemencau, el presidente de Francia, en el transcurso de la guerra había escrito al presidente de EE.UU, Wilson, lo siguiente: “A partir de hoy cada gota de petróleo vale una gota de sangre”. Y así ha sido, los imperios de entonces y el imperio resultante que hoy nos aplasta ejercen tanto poder como les parece necesario con la finalidad de sobrevivir, como si fuese su sangre.

Al finalizar la guerra, con el fin de reforzar el “orden”, Wilson hace la propuesta que se conocerá como “Los 14 puntos de Wilson”, entre los que destacan la renuncia a Acuerdos secretos, de los que participaban aquellos Imperios junto a los que había intervenido; la retirada de tropas, aunque el ocupante estadounidense no se retiraba de ninguna de sus colonias; la recuperación de fronteras; gobiernos elegidos que diesen estabilidad política, es fácil imaginar la clase de gobierno que a los Imperios da estabilidad; y … la apertura comercial en cualquier parte del mundo, con lo que se debían eliminar las barreras comerciales, los límites proteccionistas, las posesiones exclusivas de los Imperios. El objetivo era que diesen paso a las petroleras de EE.UU en el reparto mundial, que no sólo no se había desgastado sino que salía reforzado de la guerra, para que jugasen su papel preponderante.

En lo que afectaba a lo que conocemos hoy como Oriente Medio, en el punto número 12, Wilson decía: “Las fronteras turcas del Imperio otomano deberán afirmarse por medio de una segura soberanía, con autonomía para las otras nacionalidades que deben recibir garantías; los Dardanelos permanecerán siempre abiertos como vía marítima libre para el comercio y los barcos de todas las naciones, bajo las correspondientes garantías internacionales.” Así apuntaba al debilitamiento de los poseedores de la zona a la que aspiraba y a la división.
La propuesta de Wilson entonces no fue considerada. Sin aceptar la propuesta de los 14 puntos Inglaterra y Francia impusieron a los perdedores el Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919 en la Conferencia de Paz de París, a los 6 meses de haber terminado la guerra. Con ello aprobaban a plena luz del día lo acordado secretamente en 1916.

EE.UU quedó como espectador. Con el Tratado de Versalles deshacían el Imperio Alemán-Austro Húngaro e imponían obligaciones de desarme, entrega de parte de su territorio y pago de indemnizaciones imposibles, condiciones que 20 años más tarde, Septiembre de 1939, conducirían a la 2ª Gran Guerra.

Pero antes de llegar a ella hay que ver para que sirvieron los 14 puntos. Los 14 puntos fueron la base teórica de la que conocemos como Sociedad de Naciones, creada el 15 de Noviembre de 1920, en la que la voz cantante la llevaban Inglaterra y Francia, y los Estados restantes que entraron eran simples compañeros, que además en su mayoría eran colonias de uno y otro imperio. EE.UU al no darle el papel preponderante que pretendía no quiso entrar. A los derrotados Alemania, Austria y Turquía los dejaron fuera, y a la recién creada Unión Soviética la mantuvieron alejada por su carácter revolucionario.

Una vez que Inglaterra y Francia tuvieron la Sociedad de Naciones, plasmaron el Acuerdo Sykes-Picot (“Los Acuerdos de Sykes – Picot del 16 de Mayo de 1916 entre Gran Bretaña y Francia, con la aprobación del Zar ruso y el Rey italiano, por los que se repartían Oriente Medio, (acuerdos que mantuvieron en secreto y que denunciaron los revolucionarios bolcheviques durante la revolución) fueron un engaño completo a los pueblos árabes de la zona al usurpar sus derechos y aspiraciones, un crimen que declararon “ legal” en el Congreso de San Remo del 19 de Abril de 1920.) Concretaron el siguiente reparto: El Estado colonialista francés se quedaba con Libia y Siria, a la que separaron de Palestina, (lo que habían firmado en 1919 en el Tratado de Versalles); El Estado colonialista inglés robaba Iraq, parte de Irán y Palestina. Y es que en 1917, el 2 de Noviembre, el Estado colonialista inglés había dado una carta, firmada por el Ministro de Exteriores A. J. Balfour, al sionista baron Rothschild con el compromiso de entregar Palestina a las organizaciones sionistas. Las intenciones de crear bases fijas se habían plasmado en ese documento que se conoce como Declaración Balfour. Con semejante acuerdo querían garantizar la emigración judía, el aplastamiento de la resistencia palestina, y reemplazar a la población autóctona.” e Inglaterra, inventora de la fórmula del Mandato, quedó encargada del Mandato sobre Palestina desde el mes de Junio de 1922 hasta Mayo de 1948, al término del cual debía dar la independencia al pueblo palestino.

A las puertas de la crisis capitalista de 1929, en 1928, Inglaterra entregó a la petrolera competidora estadounidense Standar Oil parte del negocio petrolero que tenía en Irán, con lo que EE.UU entró claramente en la zona.

Aunque a partir de 1921 entrarían los derrotados y excluidos en la Sociedad de Naciones (en 1921 Austria; en 1926 Alemania; en 1934 la Unión Soviética y Turquía). Al estallar la 2ª Guerra en 1939 el fracaso de la Sociedad de Naciones se hizo evidente. Y de nuevo apareció EE.UU, pero ahora como protagonista: En 1942 se alían 26 países en torno a la organización que sustituiría a la Sociedad de Naciones, fueron los firmantes de la Declaración de las Naciones Unidas, término que acuñó el gobierno de EE.UU por medio de Roosevelt, alianza para combatir contra las potencias del Eje, Alemania, Italia y Japón. En Mayo de 1945 termina la Segunda Guerra con la derrota de Alemania y sus aliados. Y el 24 de Octubre de 1945 la ONU sustituye a la Sociedad de Naciones en San Francisco. EE.UU, que había ido adquiriendo un papel cada vez más importante, al terminar el enfrentamiento más destructivo que se había conocido conseguiría ser la potencia imperial militar y económica a la que había aspirado. Se había enriquecido, una vez más, vendiendo armamento tanto a los aliados como a los alemanes, y, ante la derrota alemana, la destrucción general europea y el nuevo avance comunista, intervino, otra vez más, como freno a la revolución en Europa. Sus tropas, por fin, se establecieron en Alemania. La ONU empezó a vivir anunciándose como nuevo organismo para la paz, pero el 29 de Noviembre de 1947 en la ONU se aprueba la Resolución 181 sobre la partición de Palestina. Los sionistas, con Rothschild como promotor, consiguieron que les diesen más de la mitad de Palestina.

EE.UU financia la reconstrucción europea, se apropia de todos los conocimientos industriales y científicos de los nazis alemanes y comienza su relación con el sionismo como nueva potencia imperial. Para entonces está por encima de sus aliados.

La revolución industrial había dado a los imperios el regalo del petróleo.
EE.UU había ido creciendo con el petróleo hasta llegar a la 1ª Guerra Mundial, y se había reforzado como potencia hasta superar a Inglaterra y Francia al final de la 2ª. Llegaba el tiempo de la construcción de su alianza con el sionismo como puñal clavado en el corazón del mundo árabe, Palestina.

Ramón Pedregal Casanova, autor de “Palestina, crónicas de vida y Resistencia”, puedes bajártelo en:

forocontralaguerra.org
rebelion.org
https://endefensadepalestinalibre.wordpress.com/2017/02/24/libro-palestina-cronicas-de-vida-y-resistencia-pdf-por-ramon-pedregal-casanova/

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