Educar en el frente

Casi la mitad de las escuelas de la ONU para los refugiados palestinos han quedado inutilizadas

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Una escuela de UNRWA en Gaza utilizada como lugar de refugio./ ©UNRWA Shareef

“Se supone que hoy debería estar estudiando, entre mis compañeros y mis profesores. Pero no puedo, porque mi escuela ha sido convertida en un refugio. Ahora vivo en la escuela, allí es donde duermo y paso el día”. Así hablaba la pequeña palestina Sabrine en septiembre de 2014, cuando la operación militar lanzada por Israel en verano de ese año imposibilitó el inicio del curso escolar, convertidos como estaban muchos colegios en lugares de residencia para los cientos de personas cuyos hogares quedaron destruidos por las bombas.

Es sólo un ejemplo de las dificultades a las que se enfrentan los niños palestinos a la hora de acceder a la educación. En los últimos cinco años, 302 de las 692 escuelas que gestiona la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Gaza, Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria han sido destruidas o severamente dañadas a causa de enfrentamientos armados, bombardeos o ataques, impidiendo así que decenas de miles de niños puedan ir a clase.

En ausencia de conflicto —o en países como Jordania donde las escuelas funcionan sin apenas problemas— el nivel de escolarización de los niños palestinos ha sido tradicionalmente muy alto. “Cercano al 100%. Los refugiados palestinos dan mucha importancia a la educación”, explica a este diario el portavoz de UNRWA, Chris Gunness, en el marco de la Cumbre Humanitaria Mundial, que se celebra en Estambul. No en vano, a la mayoría de los niños de estas escuelas a los que se les pregunta qué quieren ser cuando crezcan, responden médico o profesor: los roles más positivos que les rodean. “Incluso, en mi última visita me encontré a tres chavales que querían ser asistente psicosocial”, apunta el comisario general de UNRWA, Pierre Krähenbühl. “Una de las consecuencias más graves es que, atacando la educación, que es la vía para tener oportunidades de futuro, se está sembrando inestabilidad en Oriente Medio”.

El país donde las escuelas palestinas se han visto más afectadas ha sido Siria. Tras un lustro de conflicto, de los 118 colegios gestionado por UNRWA sólo 44 permanecen en funcionamiento. Otros doce sirven de hogar para cientos de refugiados. Del más de medio millón de refugiados palestinos que vivía en Siria antes de la guerra, 110.000 han escapado del país y otros 280.000 han sido desplazados fuera de sus antiguos campos. El mejor ejemplo es la ciudad-campamento de Yarmouk, establecido en 1957 y que en los últimos años ha vivido fuertes enfrentamientos entre palestinos que se oponen al Gobierno de Bachar el Asad, organizaciones favorables al régimen y grupos yihadistas. Luchas que han llegado a los campos de refugiados palestinos en Líbano, donde algunas escuelas han sido tomadas como bases por facciones armadas, imposibilitando su uso por quienes de verdad las necesitan: los niños.

En Cisjordania y Gaza han sido la ocupación y los ataques de Israel los que han impedido a los menores palestinos hacer uso de su derecho a la educación. Las operaciones militares israelíes contra la Franja de Gaza han dañado 83 escuelas de la UNRWA, y solo en la ofensiva de hace dos años, 551 niños palestinos murieron bajo las bombas. “El bloqueo israelí a Gaza y las repetidas hostilidades tienen un efecto devastador en los niños palestinos. Hay que pensar que muchos de ellos han vivido ya tres guerras durante su infancia”, recuerda Krähenbühl. Unos traumas que se ven además reforzados por la destrucción de escuelas y de los “lugares y rutinas que les hacen sentir seguros”.

Además, según un informe de la misma agencia hecho público en la cumbre de Estambul, ciertas pruebas indican que en conflictos como el de Siria, las niñas son las más afectadas cuando las escuelas se ven amenazadas. “Sus padres evitan que vayan a la escuela en momentos en que hay menos seguridad, lo que tiene un mayor impacto en el acceso de las niñas a la educación”, lamenta el texto.

Por ello, una de las soluciones ideada ha sido el canal por satélite e internet UNRWA TV que permite seguir las lecciones a aquellos niños palestinos que no pueden acudir a clase. La cadena, que emite desde Gaza para toda la región de Oriente Medio, cubre las materias básicas: matemáticas, ciencias, inglés y árabe, así como información sobre seguridad. Por ejemplo, cómo actuar ante restos de explosivos que permanecen en las calles y entre las ruinas.

“En el campo de Ein El Hilweh, en Líbano, un director de escuela me presentó a una refugiada palestina de 13 años. A pesar de que había tenido que huir de Siria, y por el camino perdió a su padre y a su hermano, era la estudiante con mejores notas del colegio”, relata Krähenbühl: “Para mí, esta niña ilustra cuánto valoran los palestinos al hecho de aprender y desarrollar sus habilidades y cómo, contra viento y marea, intentan reconstruir sus vidas después de todo lo que han perdido”.

Fuente: elpais.com

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