Nuevos asentamientos en Cisjordania arrojan luz sobre el papel clandestino del apoyo internacional a los colonos

En dirección sur desde Belén a Hebrón por la ruta 60, una carretera principal para colonos en la Cisjordania ocupada, se halla Beit al-Baraka, un viejo complejo religioso formado 5649620150609065656494bpor ocho edificios construidos en la piedra amarilla de Jerusalén.

Fuente Palestina Libre

Se sitúa exactamente al norte del campamento de refugiados de al-Arroub y durante muchos años fue el lugar de una misión presbiteriana, primero como hospital y luego como albergue. Pero en estos momentos la propiedad de este complejo está siendo cuestionada a raíz de las alegaciones que indican que habría sido vendido a colonos de derechas.

Haaretz publicó el pasado viernes [22 de mayo] que el lugar había sido vendido a Aryeh King, quien estaría renovando el complejo antes de trasladar colonos a él. Cuando nosotras visitamos Beit al-Baraka, fuentes de los alrededores negaron esta información; sin embargo, las investigaciones demuestran lo lejos que puede llegar la empresa de los asentamientos para ocultar la identidad y las intenciones reales detrás de la compra de una propiedad.

Importancia estratégica

La adquisición de este lugar tiene importancia estratégica para el movimiento de los asentamientos. Uno de los principales propósitos de su construcción es permitir la anexión de tierra palestina más allá del “límite” internacionalmente reconocido de la Línea Verde, entre los territorios ocupados palestinos e Israel. En ese proceso es fundamental la fragmentación del territorio palestino mediante una extensa red de carreteras para uso exclusivo de colonos, gracias a la cual asentamientos previamente desconectados van formando bloques contiguos. Los cambios radicales que ha introducido Israel en el mapa de Cisjordania excluyen cualquier posibilidad real de establecer un Estado palestino independiente viable: el paradigma occidental de una solución. Esto cambia el papel de Israel en Cisjordania de custodio de la tierra (tras los acuerdos de Oslo que preveían un periodo de traspaso gradual de poder a los palestinos) a poder soberano de facto.

En la actualidad, entre el Bloque Etzion, un conjunto de asentamientos al sur de Jerusalén, y la ciudad de Hebrón, en el sureste de Cisjordania, solo un asentamiento, Tzar Karmei, rodeado de ciudades y pueblos palestinos, cuenta con colonos. La adquisición del sitio de Beit al-Baraka permitiría una mayor conexión de los asentamientos situados entre el Bloque Etzion y Hebrón, y extendería el control de los colonos hacia el sureste de Cisjordania

Una visita a Beit al-Baraka

Según nos aproximábamos al recién construido vallado perimetral que ahora encierra el complejo, salió a nuestro encuentro un trabajador, cuya familia ha vivido y trabajado allí durante generaciones. Nuestra visita fue breve: en menos de cinco minutos llegaron las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) para acompañarnos hasta el exterior de la propiedad, aduciendo que el área era zona militar. Antes de que nos sacaran de allí el trabajador nos dijo que el complejo estaba en manos de una iglesia escandinava; su hijo mencionó después que se trataba de la Scandinavian Seamen Holy Land Church. El abogado y portavoz al que fuimos dirigidas nos dijo que la propiedad pertenecía a una “iglesia sueca”, y que la información de su venta a Aryeh King “no era cierta”.

Hasta 2008 el complejo fue propiedad de una iglesia presbiteriana, The Independent Board of Presbyterian Foreign Missions; primero funcionó como hospital y desde 1995 lo hizo como albergue de peregrinos. Cuando resultó insostenible se vendió. El pastor Keith Coleman nos dijo telefónicamente desde Filadelfia que la iglesia había vendido la propiedad a [la sociedad] Scandinavian Seamen Holy Land Enterprises en vez de a una iglesia, que parece que se constituyó como empresa con el único propósito de comprar esa tierra de manera encubierta. Creada en 2007 y registrada como empresa en Suecia en 2008, mantuvo esa forma hasta 2011 y después de ese año no hay disponible ningún informe anual ni información de otro tipo en la Oficina de Registros de Empresas de Suecia. Aparentemente habría sido disuelta en 2012 tras el registro de la compra de Beit al-Baraka en la Administración Civil de Israel.

Apoyo internacional a los asentamientos

Como antiguos miembros del consejo de Scandinavian Seamen Holy Land Enterprises (que dejaron el cargo en 2011) aparecen Gro Faye-Hansen Wenske y su marido Bruno Wenske. Faye-Hansen Wenske es la hija del noruego Per Faye-Hansen, cuyo nombre aparece entre los Justos de las Naciones en Yad Vashem. Este hombre creó el Karmel Institute, que declara trabajar para “el cumplimiento de la profecía bíblica en Israel” al tiempo que impulsa los lazos entre Israel y los países nórdicos, y también afirma que “debería contrarrestarse el anti-sionismo”.

Por su parte, Gro Faye-Hansen Wenske no ha ocultado su deseo de limpiar étnicamente Israel y los territorios ocupados de “árabes”, expresando en un artículo de opinión publicado en el sitio web de noticias noruego Dagen que “la única solución es expulsar a los palestinos”, y que el primer error de Israel se remonta a 1948, cuando “dio demasiado poder al grupo minoritario [los palestinos, después de la expulsión masiva de 1948] que vivía en su país”. Hablando de las opiniones de su padre dijo: “Ahora estoy convencida de que […] mi padre tenía razón, los árabes deben salir de Israel”.

Una investigación de Haaretz encontró que en 2012 Scandinavian Seamen Holy Land Enterprises fue adquirida por American Friends of Everest Foundation, dirigida por Irving Moskowitz. Este ciudadano de Estados Unidos forma parte de una extensa industria de organizaciones sin ánimo de lucro estadounidenses que aprovechan su estatus de exentas de impuestos para financiar la empresa de los asentamientos. El trasvase de fondos exentos de impuestos a organizaciones que luego compran propiedades con el propósito de transformarlas en viviendas para colonos ha sido difundido ampliamente en los medios. Según Haaretz, Moskowitz es el principal financiador detrás de las actividades de Aryeh King y su compra de propiedades en Jerusalén Este. La Everest Foundation cuenta con varias propiedades en esa zona, valoradas en 12 millones de dólares, y ahora también es dueña de la empresa sueca que controla el complejo religioso. Además, Moskowitz está al frente de la Irving Moskowitz Foundation, una organización exenta de impuestos que transfiere dinero a otras aparentes organizaciones de caridad como Friends of Ir David, que a su vez subsidian a organizaciones que compran propiedades y tierras que pertenecen a los árabes para nuevos asentamientos. Un ejemplo de una organización indirectamente financiada por la Irving Moskowitz Foundation es Elad –el grupo responsable de la compra de 25 viviendas en Silwan, Jerusalén Este, y la posterior adquisición por colonos en septiembre de 2014– a quien Friends of Ir David donó casi la totalidad de sus ingresos en 2011 y 2012.

La política israelí

Pese al hecho de que la adquisición de los terrenos de Beit al-Baraka por grupos de colonos se llevó a cabo en secreto, sin que lo supieran ni las IDF ni el Gobierno israelí, lo más probable es que los políticos a favor de los asentamientos ejercerán presión para permitir quedarse a los nuevos residentes. Existe un fuerte precedente histórico del Estado israelí legalizando puestos avanzados que inicialmente no habían sido autorizados, que ha desembocado en una política de apoyo real.

En el caso de Beit al-Baraka, la verdadera identidad del propietario y los planes para ese lugar habían permanecido ocultos hasta ahora. La familia palestina del campo de Arroub que vive y trabaja en el complejo desconocía estos hechos. Algunos habitantes de los alrededores manifestaron su preocupación por las intenciones israelíes en la zona, con especial atención en la región al sureste del campo de Arroub, donde el año pasado fueron demolidas dos casas, presumiblemente debido a que no tenían los permisos de construcción necesarios, y en donde, según dicen los habitantes del campo, los israelíes están planeando un asentamiento.

Dore Gold, el nuevo director general del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, rechazó recientemente la obligación de Israel de retirarse a la Línea Verde declarando que aunque “muchos siguen exigiendo que Israel retroceda a las fronteras que existían la víspera de la guerra. Vamos a decirlo claro: Israel no puede, no debe, y no se retirará a límites indefendibles”. Esto se une a un discurso reciente de la nueva viceministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Hotovely, en el que señaló su intención de lograr el reconocimiento legal internacional de los asentamientos en Cisjordania y afirmó: “esta tierra es nuestra. Toda nuestra”. Después de las elecciones israelíes del pasado mes de marzo y la posterior formación del Gobierno israelí más de derechas jamás visto, el caso de Beit al-Baraka parece formar parte de la inevitable expansión de los asentamientos con el propósito de establecer nuevas fronteras, y arroja nueva luz sobre el papel clandestino de quienes los defienden.

Hannah Sterling es activista y escritora. Actualmente vive y escribe en Cisjordania. Sara Anna es directora de documentales. En estos momentos trabaja en Cisjordania.

Nota

[1] Scandinavian Seamen Holy Land Enterprises

Fuente: New West Bank settlement casts light on clandestine role of international support for settlers

Fuente: Hannah Sterling/Sara Anna, Mondoweiss / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.)

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