A 10 años del llamamiento de Caracas (Parte I). Por Carmen Bohórquez

XI Encuentro Red de Redes En Defensa de la Humanidad

XI Encuentro Red de Redes En Defensa de la Humanidad

Sin duda, el mundo ha vivido drásticos cambios en los últimos diez años y estos cambios arrojan luces contrastantes que por un lado alimentan las pesadillas más catastrofistas, pero por el otro han reavivado el espíritu de lucha de los pueblos por un mañana de justicia y por un planeta en armonía con la vida que sobre él se desarrolla. Sobre estos dos extremos que pugnan entre sí en lo más profundo de la realidad, se ha creado mediáticamente una historia “correcta” que, por un lado intenta ocultar el abismo al que nos conduce el actual orden de acumulación de capital y, por la otra, busca silenciar las voces que lo denuncian y que se esfuerzan en construir una alternativa de esperanza para la humanidad.

 

Cuando hace algo más de diez años, un grupo de intelectuales y artistas se reunieron primero en Cuba y luego en México, el horror no había alcanzado las dimensiones que espantan hoy, y sin embargo era claro para todos ellos de qué lado había que situarse: del lado de la humanidad, del lado de la sobrevivencia; no sólo de la sobrevivencia material, vital, valga la redundancia, sino también de la sobrevivencia de lo ético, de los valores. Era necesario luchar con fuerza por la sobrevivencia de los principios más caros que habían mantenido un cierto rumbo que permitió que la humanidad sobreviviera a tantas catástrofes por las que había atravesado. Sobre esos principios se alimentaba la esperanza de un mañana mejor, la fuerza para ponerse de pie y continuar la marcha.

 

Comenzando el año 2004, se dio una nueva reunión entre estos intelectuales y artistas que habían optado por la humanidad. Esta vez se trataba de intelectuales y artistas que no sólo eran revolucionarios en lo personal – en tanto se declaraban insurgentes contra el poder hegemónico que controlaba el mundo – sino que estaban inmersos en sendos procesos de construcción de una revolución social, política, económica y de valores en sus propios países. Me refiero a la reunión que tuvieron pensadores cubanos y venezolanos con aquel que logró que Bolívar despertara de nuevo, para reconducir a su pueblo por el camino de la liberación: con el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías, quien con su extraordinaria visión comprehensiva entendió que la gravedad de las circunstancias imponía una convocatoria de urgencia a todas y todos los intelectuales y artistas que en el mundo se sentían sacudidos por la injusticia, para una reunión que permitiera organizar un gran batallón dispuesto a asumir con fuerza la impostergable guerra de ideas contra el poder monolítico del imperio y sus aliados.

 

Fue así como surgió el conocido “Llamamiento de Caracas”, que circuló por todos los rincones del planeta y que logró reunir en esta capital, del 1 al 5 de diciembre del año 2004, el Primer Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad con más de 300 invitados provenientes de 52 países de todos los continentes, a los cuales se sumaron unos 200 intelectuales y artistas venezolanos para conformar la más grande de las reuniones del pensamiento que se haya dado al menos en Venezuela, y que el Comandante Chávez no dudó en calificar como “un evento de primerísima importancia para el mundo de hoy”. Se trata, dijo, de “un debate vital para el tiempo que vivimos y para el tiempo que haremos”.

 

En el discurso de instalación de ese gran encuentro, se preguntaba el Comandante “cómo hacer para que este evento tenga impacto de verdad en la realidad, que no sea un evento más de tantos eventos de mucha importancia que en el mundo han sido y que en el mundo son”, y cuya respuesta habría de ser la consolidación de la idea de crear una gran Red de redes de intelectuales y artistas comprometidos con la defensa de la humanidad; para lo cual Chávez ofrece crear en Venezuela una oficina coordinadora, una oficina de enlace que facilitara la comunicación entre los cientos y miles de intelectuales y artistas que a lo largo de los años se sumarían a la Red. Tres meses después, la oficina se haría realidad, tocándole a quién subscribe, la enorme responsabilidad de organizarla y coordinarla desde ese momento hasta el día de hoy.

 

Pero esa primera respuesta no explicaba el qué hacer para tener impacto en la realidad. Y es aquí dónde Chávez nos fijará el más grande de los retos, al preguntarse y preguntarnos cuál puede ser la mejor defensa que se puede hacer de la humanidad, respondiéndose en voz alta a sí mismo: el ataque. La humanidad, dijo, tiene que ir a la ofensiva. “Esa es su mejor defensa, nuestra mejor defensa. Pero toda ofensiva requiere un plan, una estrategia, unos actores coordinados, estructurados, conscientes y además se requiere saber hacia dónde es la ofensiva, quién es el oponente principal o los oponentes principales”, porque otro mundo es posible si nosotros lo hacemos posible. Es hora entonces de ir a la ofensiva.

 

“Pudiera alguien pensar desde posiciones un poco quizás más calculadoras … que esta idea es producto de la audacia, producto del quijotismo, pero sin embargo creo cada día más que esta idea de la ofensiva en defensa de la humanidad está cada día más engranada con la realidad que estamos viviendo en el mundo”. Y esta decisión de ir a la ofensiva por la humanidad la va a ligar con una idea que suena extraña en el lenguaje político, y del que será Chávez, también en esto, el gran innovador: para salir a la ofensiva en defensa de la humanidad debemos estar guiados por “la consigna del amor”, que nunca será una consigna vieja: A su juicio, el amaos los unos a los otros de Cristo, lo que hace es recoger el concepto universal de humanidad. No puede hablarse de humanidad si no la pensamos desde una concepción englobante de todos y todas, si no la pensamos como totalidad sin excluidos, si no la pensamos como el gran colectivo en el que la suerte de uno es la suerte de todos, y en el que inevitablemente la única fuerza eficiente capaz de englobarnos, de hacernos uno en la infinita diversidad, no es otra que la fuerza del amor.

 

 

 

Carmen Bohórquez

Discurso pronunciado en el Acto de instalación del

XI Encuentro de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales

en Defensa de la Humanidad, a 10 años de su creación.

Caracas, 11 de diciembre de 2014.

 

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