Arte en Gaza

“Hace siete años, en el antiguo barrio Shujaiyya al este de la ciudad de Gaza, el talento artístico de Mohammad Qureiqai, ahora de 12 años, fue descubierto cuando se encontraba haciendo dibujos en su cuaderno”

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“Me voy a dormir y me despierto soñando con nuevos dibujos. Mi vida se ha convertido en mis dibujos y pinturas. Todo lo que ves a mi alrededor son ideas para pinturas viejas o nuevas “, dijo Mohammad con una tímida sonrisa, explicando la importancia que tiene la pintura para él.

La pintura no es solo un sueño con el que despertar para Mohammad, es una oportunidad importante para su futuro y el de los suyos. Si fuese cuestión de soñar Mohammad dormiría bajo el cielo estrellado de Gaza. Ojalá. Ojalá fuesen estrellas. Pero, no, no son estrellas las luces que despiertan a Mohammad y sus amigos. Son los restos de las llamas, las chispas, las bombas y las metrallas del combate. Los restos que quedan de los ataques, grandes nubes de humo que nublan su visión de las estrellas y poco o nada dejan ver más allá de un manto gris que cubre el cielo de esta pequeña franja costera. Tan lejos y a la vez tan cerca. A pesar de todo, la pintura le deja soñar despierto.

Gaza es pequeña si hablamos de proporciones espaciales. Grande en cuanto a las dimensiones del conflicto que enfrenta y sus consecuencias. Más grande todavía si hablamos de su arte. Un arte que la eleva por encima del conflicto y la barbarie, un resquicio de luz dentro de esa nube gris, donde el arte encuentra un sitio para expresarse y reivindicar sus derechos.

Así, una vez más, el arte emerge entre las tinieblas para expresarse y alzar la voz frente a las atrocidades que el ser humano es capaz de acometer y en “esta prisión al aire libre”, esta “pequeña franja costera que alberga a 1,5 millones de palestinos”, algunos de sus ciudadanos aún sueñan con volver a ver las estrellas, niños y niñas como Mohammad buscan nuevas oportunidades, un mundo mejor donde poder desarrollar su talento, crear y labrarse un futuro, o al menos intentarlo. “A través del hip-hop, el break dance, parkour y otras actividades creativas, manifiestan su sed de libertad o utilizan estas actividades como una forma de resistencia. Ante la falta de equipo o de los medios adecuados y ante el creciente conservadurismo en sus sociedades, improvisan. Mediante estas imágenes uno puede observar las chispas vibrantes de la libertad de Gaza. Y es que en Gaza no todo son bombas, guerra y desastres”.

Hablamos de personas y hablamos de derechos que tratan de hacerse oír y en muchas de esas ocasiones, encuentran en el arte su mejor baza. Porque de entre todos los mensajes posibles, el que más pesa es el silencio. Para que las palabras de Mohammad no caigan en el silencio de nuestro día a día y su arte y el de otros muchos niños y niñas, como él, encuentren una salida. El arte, la voz de los más vulnerables.

Tomado de Voces.

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