Maram y Raneen: ‘El Futuro es nuestro’

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Qattaneh, donde viven 12.000 personas, es una de las zonas agrícolas por excelencia de Cisjordania y forma parte del enclave de Biddu, formado por nueve pueblos, todos dedicados a la agricultura. Gran parte de la población de la localidad es refugiada, ya que fueron desplazados de su lugar de origen en 1948 y se trasladaron a vivir aquí porque poseían tierras de cultivo en esta zona.

Tan sólo 12 kilómetros separan este pueblo de Jerusalén. Sin embargo, acceder a esta localidad agrícola desde la gran ciudad histórica puede llevar más de una hora. El motivo: el trazado ilegal del Muro construido por Israel, que separa tierras de cultivo, familias enteras y pueblos, y que obliga a cruzar distintos puestos de control militar israelíes y a hacer un trayecto mucho más largo.

Los olivos salpican el camino que lleva a la escuela de UNRWA del pueblo, donde estudian 726 niñas, el 99% de ellas refugiadas. Allí encontramos a Maram y Raneen, dos estudiantes de 12 y 14 años, respectivamente. Aparentemente, nada las diferencia de sus compañeras. Sin embargo, cada mañana desde hace dos años, ambas entrenan desde las siete de la mañana con su equipo de Lego, un proyecto que se implementa en escuelas de todo el mundo y que consiste en programar robots para que desarrollen determinadas actividades. “Este año la idea es fabricar robots que ayuden a la gente mayor en el caso de que haya un tsunami”, cuenta Raneen, la capitana del equipo.3-d85a00867a

TENEMOS UN SUEÑO

Fruto de su esfuerzo y trabajo, en 2013 Maram y Raneen tuvieron la oportunidad de viajar a Egipto para participar en un concurso internacional de Lego. Allí recibieron un primer premio por su trabajo en equipo y un segundo por su ejecución. Salir de Cisjordania y poder conocer otro país fue algo muy emocionante para ambas. “Nuestro equipo se llamaba Tenemos un Sueño, y podemos decir que en parte se cumplió. Fue muy difícil conseguir los visados y cruzar la frontera. Conseguimos llegar a El Cairo y allí tuvimos que coger un autobús siete horas hasta Alejandría, y cuando llegas nadie te recibe”, recuerda Raneen. La vuelta, sin embargo, fue diferente. “Nos esperaba la escuela y todo el pueblo”, explica Maram, para quien participar en este concurso supuso un gran orgullo por “poder representar a Palestina”.

El viaje no hubiera sido posible sin el empeño y el trabajo de su profesor de ciencias y entrenador del equipo de Lego, Anwar Durgham. “Hago esto de manera voluntaria. Llevo 13 años trabajando en esta escuela y creo que es muy importante potenciar la inteligencia de niñas como éstas, que son brillantes”. Para Maram, la mayor de cuatro hermanos, participar en el Lego supone un gran reto: “Me ayuda a desarrollar mejor mis habilidades”. Raneen es la primera de siete hermanos y hermanas que participa en un concurso internacional: “El Lego me empuja a superarme, a querer saber más. Por eso también he empezado a jugar al ajedrez”. Un año más, el colegio de niñas de UNRWA de Qattaneh tiene un nuevo equipo: El Futuro es Nuestro. Sin embargo, debido a la falta de fondos y las dificultades para conseguir los visados y salir de Cisjordania, no podrán participar en ningún concurso internacional ni viajar fuera.

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Tomado de UNRWA España

FOTOS: Gervasio Sánchez

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