Palestina queda lejos.

47929c

Por Manuel Santos Iñurrieta. El bachín teatro/Red TDH/C.C.Cooperación
cultura@miradasalsur.com

El movimiento en Defensa de la Humanidad dio a conocer el documento En defensa de Palestina al que muchos teatristas suscribimos desde la Red de Teatro en Defensa de la Humanidad.
No cabe en estas líneas redundar sobre la relación del arte y la política, ni ahondar sobre este tema tan vasto en matices. Hoy urge poner lo mejor de nuestro humanismo y el mayor de los esfuerzos en favor de una causa que trasciende a todos y todas: pronunciarnos por la paz.
Ante los acontecimientos, me pregunto si será la distancia geográfica que existe desde Buenos Aires hasta Palestina la que juega retardando las impresiones y opiniones sobre el horror de lo que allí sucede. ¿Serán quizás los kilómetros un factor determinante para evitar enérgicos pronunciamientos sobre el ataque despiadado y homicida a la población civil de un país sitiado? Difícil de creer.
Niños, mujeres y ancianos asesinados por bombas, misiles y sofisticación militar. Se hace imposible explicar y dar razones para justificar esta escena de profundo salvajismo. Cualquier discurso que quiera convalidar la masacre de personas indefensas se convierte en un protocolo vulgar y decadente. Mucho más cuando los que ejercen esta matanza se camuflan en asambleas y foros internacionales llenándose la boca con la palabra “democracia”.
Las imágenes, parcialmente difundidas por redes sociales y por distintos medios de comunicación, son desgarradoras. El corazón se conmueve allí y se paraliza. Nos da dolor y el televisor o la radio se apagan. Nos produce angustia y las crónicas de los diarios dejan de leerse. Nos produce impotencia y nos encerramos en distracciones. Como en “A las cinco de la tarde”, de García Lorca, a la sangre no queremos verla porque nos interpela, nos invade y golpea íntimamente quitándonos el sueño.
Llama la atención el silencio sobre los sucesos en la Franja de Gaza, un silencio estremecedor que nos hace cómplices, una escena sórdida que desnuda el costado miserable de la condición humana. ¿Será que Palestina queda lejos?
El teatro nos enseñó, entre tantas cosas, a analizar la escena y los elementos que en ella juegan, una suerte de lo que se conoce en política como análisis de coyuntura. Y si bien los actores estamos muy lejos de ser analistas políticos, o especialistas en geopolítica, tenemos claro que un “conflicto” está muy lejos de resolverse favorablemente cuando alguien lleva un revólver en la mano y un dedo en el gatillo.
Esa omnipotencia imperialista, esa forma brutal de ejercer violencia es inadmisible. Viene a desnudar una vez más ese teatro semimontado que representa Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Viene a seguir evidenciando que, para el poder mundial, hay países de primera y países de segunda, y que las políticas siempre se seguirán definiendo de acuerdo a los intereses políticos, económicos y culturales de las potencias hegemónicas.
Los Estados Unidos, como de costumbre, “velando por la seguridad del mundo”, apoyan y colaboran financiera y militarmente. Esa extraña forma norteamericana de entender la solidaridad proporcionando armamento, o enviando tropas y ejércitos de ocupación.
“¿Es acaso que tus hijos valen más?”, preguntó un poeta.
La deshumanización de la política hace que las personas sean simplemente números o estadísticas que formarán parte de algún índice o informe. Objetos intercambiables y desechables sin rostro, sin voz, sin historia.
En esas fotografías despiadadas de edificios en ruinas, de fuego y caos, de madres sosteniendo lo que alguna vez fue un hijo, un padre, un hermano; de morgue improvisada, de mutilaciones, de estallidos, de corridas, de desesperos; en esas imágenes de lo que alguna vez fue un hogar, un refugio, un abrazo y hoy es nada y todo al mismo tiempo, hay nombres y apellidos, fiestas populares y tradiciones floridas, allí hay infancias y pieles curtidas por el sol. Memoria. Hay canciones, escuelas, cancioneros. También hay versos, siempre abuelos y mesas tendidas los domingos. Sujetos que sueñan, que ríen, que celebran. Hay presente, hay memoria, deseos y amor, excesos y lamentos, hay recuerdos. Hay un Pueblo. Un Pueblo. Un Pueblo.
¿Será que somos parecidos?
La indiferencia cae por tierra cuando le otorgamos forma, voz, historia y rostro a aquello que de momento se nos presenta distante. Cuando configuramos una real dimensión del suceso. Cuando humanizamos los relatos y entendemos, sorteando corporaciones informativas mediante, que los sentimientos no tienen territorio y que los niños muertos por las balas no podrán ser nunca daños colaterales.
Desde el inicio de este vil ataque ya se asesinaron más de 2.000 personas y se hirieron a otras 1.000.
¿Cuánto cuesta la vida de un niño en barriles de petróleo, en oro, en dólares?
No hay respuesta aceptable a esta pregunta, porque no hay precio para ponerle a la vida. La guerra, la búsqueda del interés económico a bombazo limpio lleva a lo absurdo y el límite de lo atroz y lo perverso se enmascara desdibujando la cordura.
Los valores con los que crecimos, que nos transmitieron, como el sentido de la dignidad humana, no pueden ser variables de ajustes de acuerdo a coyunturas, intereses y posiciones en disputa. No puede ser asimilada la mentira como una estrategia formadora.
Se firmó un alto el fuego, pero nos cabe seguir luchando y pronunciándonos por la paz. Seguir cada uno, desde nuestros lugares, haciendo esfuerzos por alcanzarla, levantando esa muralla de ideas que pueda oponerse a la sinrazón. Y aunque esta tarea suene a voluntad, todo aporte significa, porque Palestina no queda lejos.

Fuente: http://sur.infonews.com/notas/palestina-queda-lejos


 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s